miércoles, 23 de mayo de 2012

Capítulo 3. "Los Seguidores"



Capítulo 3.
Una noche más.

- ¿Sabes lo que es?

- ¡Responde!

El grito me hace despertar. Me doy cuenta de que estoy recostada en el frio y húmedo suelo de una cueva o  algo parecido. Miro a mi alrededor y me percato de que hay bastante gente en la habitación, todas ellas observándome.

-         - ¡Responde!

Busco la voz que me llama la atención de manera desesperada. Rápidamente doy con la persona. Se trata de un hombre alto que lleva puesta una túnica larga, negra y que además está llena de remiendas.

-        -   ¡Contesta! ¿Qué no oyes?- vuelve a gritar.

Su voz varonil resuena en toda la estancia haciendo que la severidad de sus palabras sea mayor.

- No sé nada. Lo juro.- respondo con tranquilidad.

- Maldita mentirosa.

Se acerca a mí, se pone de cuclillas y me toma de la mandíbula con una brutal fuerza. Su rostro queda a escasos centímetros del mío. Puedo ver sus ojos negro azabache, al igual,  líneas de expresión bastante marcadas de boca y ceño.

-         - No seas estúpida y mejor responde de una vez.

Mis ojos vacilan de un lado a otro pensando desesperada y llena de angustia por conseguir una respuesta que pueda satisfacer su necesidad. Sus dedos se tensan aun mas entorno a mi boca; a pesar de ser delgadas sus manos parecen ser unas pinzas duras como el acero y tan inhumanas como el acero que marca a los inocentes animales. Así son sus manos.

-          - No sé nada. De verdad.-A penas logro pronunciar.

Su odio y furia aumentan con mi respuesta, lo puedo observar en sus ojos y en la expresión de su inmutable rostro.

-         - Si es lo que desea. Está bien.

Avienta mi rostro contra el piso, se pone de pie y me da la espalda.

-Golpéenla hasta que todas sus falsedades fluyan de su sangre y tiña este sagrado piso para que su alma se libere y así se separe de todo pecado que ah cometido.- ordenada sin desasosiego.

-  ¡¿Qué?! –Grito.

Todas las personas a mi alrededor comienzan a formar un semicírculo bastante cerca de mí.

-         - Es hora de que pagues por todas tus imperfecciones, hija de la naturaleza. Porque no es tu culpa ser lo que eres, sino de algún ente pérfido.

Todos se abalanzan sobre mí y empiezo a sentir sus furiosas manos sobre todo mi cuerpo.

- Si es posible…desójenla. Su alma pura se encuentra debajo de toda esa porquería que utiliza para encantar a los hombres.

- No es verdad.-Grito con desesperación.

Alcanzo a ver como una persona se aproxima a mí con una concha de mar en la mano.

-Apártense.- Ordena.

Se arrodilla y me toma del pie, pero al sentir sus manos heladas comienzo a revelarme y lo golpeo en la cara con mi talón.

Se queja un poco por el golpe y rápidamente le ordena a unos hombres que me sujeten. Dos personas me toman de los hombros y otras dos me sujetan de la cintura y piernas.
Me toma del tobillo y acerca a la planta de mi pie desnudo la concha de mar y la entierra justo en medio. Lentamente y sin muestra de piedad comienza a deslizarla de abajo a hacia arriba la parte afilada de la concha.

Siento como la planta del pie comienza a arderme y observo con horror las gotitas de sangre que caen al piso.

-          - Es por tu bien.- dice el hombre de los ojos negro azabache.

Lo observo sorprendida por sus palabras e inmediatamente veo mi pie y el gran charco de sangre debajo de él.

Me desperté empapada en sudor. Sentía que el corazón se me iba salir del pecho. La impresión había sido demasiada, me sentía desvanecer.

Tan pronto me avive, pude darme cuenta que estaba sobre la cama de mi habitación con la luz apagada y las cortinas cerradas. El pánico me invadió y rompí en llanto. En plena oscuridad y soledad podía escuchar mi respiración irregular junto con mis gimoteos.

-         - No pasa nada.-trataba de tranquilizarme.

Poco a poco estabilice mi respiración hasta convertirse en un leve susurro, mientras que mi llanto se convirtió en un sollozo pudoroso.

Deslice mi mano entre la oscuridad hasta que topo con la pantalla de la lámpara a un lado de mi cama. Resbale mi mano sobre la pantalla hasta llegar al interruptor y activarlo.

Una luz tenue de colores sepia baño todos los rincones cerca de ella. Al verla me sentí con más tranquilidad, tanta que me recosté y pude suspirar con sosiego. Ya no sentía el vértigo que había experimentado al momento de despertarme, pero algo que si era extraño era que sentía un pequeño dolor en mi pierna.

Tome la pierna adolorida y la alce en el aire para verla. Me recogí el pantalón y vi la pierna, estaba normal. La doble un poco hasta que pude tomar el dorso de mi pie, la extremidad estaba cubierta por la calceta, metí el dedo en el calcetín e hice palanca para zafarlo.

Me incline un poco para observar mejor el pie, y no vi nada anormal, sin embargo al tocar los dedos un dolor punzante recorrió toda la pierna. Llena de curiosidad observe con detenimiento cada diminuto dedo y me percate de que mi tono de piel en esa parte era más fuerte que el resto. Seguí mirando sin pestañar hasta que, advertí que la planta del pie tenía un rojo encendido, no dolía, sin embargo la coloración me dejo temerosa.

Sin titubear, caí en la cuenta del sueño que había tenía minutos antes, y de lo que había sucedido en este. Me senté en el filo de cama para examinar mejor mi pie. No había visto mal, la planta del pie tenía un rojo vivo, como el de sangre cuando uno se llega a cortar. Palpe con mis dedos el color rojo, no me dolía, pero si sentía un ligero cosquilleo. No quise complicarme la vida con una respuesta muy elaborada, quería irme a lo práctico así que, llegue a la conclusión de que a lo mejor me había acostado en una posición en la que mi pie no pudiera quedar bien y por ello se me había hecho aquella mancha roja. Fue todo lo que dije. En el interior sabía que era una respuesta insulsa, sin embargo la me la trague.


martes, 22 de mayo de 2012

Capítulo 2. "Los Seguidores"


Capitulo 2.
¿Asustada?

Después de tomarla de la muñeca y sacarla de allí para llevarla a su habitación me di cuenta de la maldad que había en los ojos de mi hermana.

Había ocasiones en las cuales mis hermanas me sorprendían con sus actitudes. No es que yo fuera la más cuerda de la familia, pero por lo menos mis problemas los enceraba en mi habitación y de allí no salían hasta que entraba cada noche.

Llegamos a la alcoba y entramos, cerré la puerta sin azotarla; Juliette se deshizo de mi mano quejándose por lo que yo había hecho allá en la estancia.

-          -¿Por qué interrumpiste?-exclamó.

Me quede de pie junto a la puerta por si decidía la chiquilla en salir y volver a hacer lo que había hecho con mamá. Ella, por su parte, tomo asiento en su cama procurando quedar frente a mí.

Su mirada me causo un poco de estremecimientos, sus pequeños ojos azul increíblemente pálidos los tenia clavados en los míos. La mirada que proyectaba era de enfado e ira, un arma letal para aquellos que no la conocían, pero que en mi caso, sabía que solo se trataba de una rabieta enorme.

-         - Deja de mirarme así. Te lo advierto Juliette.- le reclame severamente.

Sonrió maliciosamente y puso los ojos en blanco.

-          -No aguantas nada.- me condenó.

Sonreí livianamente para compensar su sarcasmo y no caer en sus juegos.

-          -No vuelvas a hacer lo que has hecho ¿Entendido?

No respondió con un “si”, sin embargo meneo la cabeza en manera positiva.

Sus actitudes me provocaban dolor de cabeza y de estomago, ¿Cómo podía soportarlas a ella y a Christelle? Era la pregunta del millón. Una interrogativa bastante atractiva para quien gozaba de flagelarse con respuestas bastante difíciles y complicadas como las actitudes de mis hermanas.

Juliette se levanto de su asiento sin mirarme y fue hasta su ventana junto a su litera y allí se quedo de pie mirando hacia afuera. Por mi lado, continuaba junto a la puerta, no era algo grato estar de gendarme tratando de mantener la paz entre ambos bandos.

-         - ¿Te asusta?

Su pregunta me tomo por sorpresa.

La observe de reojo para intuir a que se refería, pero no había indicios de que su cuestionamiento tuviera algo de lógica. ¿Me había dicho algo?, me pregunte. Me estaría platicando sobre alguna cuestión en particular y yo no le había prestado la  mínima atención. No sería la primera vez. Ni la ultima.

-  ¿Hay algo por lo cual deba de asustarme?-pregunte.

-  No lo sé. ¿Quisieras decirme que es lo que más te asusta?

Me incomode con la pregunta. No me agradaba para nada que las personas se enteraran de mis problemas y miedos; una de las principales razones era que solía a ver ocasiones en las que las personas a quienes más confianza les tenías terminaban por traicionarte y utilizar tus secretos como chantajes.

-          -¿A que le tienes miedo?-Pregunto nuevamente.

Su mirada era fría y profunda. Me hacía sentir un pánico espeluznante, como si ella no fuera mi hermana; como si tratara de una de las muchas personas con las que soñaba todas las noches a las cuales me tenía que enfrentar sin más armas que mis gritos.

-          -No le temo a nada. – Respondí muy segura de mi misma.

Tú sabes que no es así. Mi mente me traicionaba. Claro que si le temía a muchas cosas, y muchas de esas  estaban encerradas en mi cuarto. Cada noche, al entrar a la habitación me convertían en una presa muy fácil de cazar para todos esos miedos.

- Y tu ¿A que le tienes miedo?- Pregunte sin ánimo.

- A que un día ya no tenga a nadie junto a mí.- Respondió sin titubeos.

Su respuesta me hizo que dejara de observar la ventana y la mirara con detenimiento. Las palabras que había pronunciado, las había dicho de una manera muy peculiar, como si fueran un hecho y no una suposición o alguna especulación.

- ¿Qué te hace pensar eso?

-Mírate. Mira a Christelle y a mamá. Tú, por una parte, no tienes confianza a quienes viven contigo. Por otro lado,  Christelle siempre discute con mamá; no me sorprendería que algún día Christelle se marche de casa.

- ¿Qué te hace pensar que yo no confió en ti?- le pregunte.

- Todavía preguntas. Tú piensas que soy tonta, que no presto atención a lo que sucede. Piensas que tus gritos desesperados durante todas las noches no representan algo. Sé muy bien qué es lo que no te deja dormir.

Me quede impactada. Su argumento me había hecho abrir a un mas los ojos por la impresión, y mi labio inferior comenzara a temblar.

-          Piensas que sabes todo. Pero no es así niña. Tú no sabes lo que es tener miedo.- le grite.

Salí de la habitación sin mirarla y sin decir más palabras. Cruce el pasillo que separaba mi recamara de la de ella con miedo y mucha angustia, pero al estar de frente a la puerta de mi alcoba le di la espalda y mejor camine hacia el baño.

Cuando por fin llegue al baño, entre, encendí la luz y cerré la puerta con llave. Me recargue en la fría pared y me deslice por ella hasta llegar al piso aun más frio que la pared.

 Estando sentada podía sentía como una fuerza extraña me oprimía el pecho y me impedía respirar. Se trataba del miedo.

Trataba de preguntarme el porqué de tanto temor.  Pero no hallaba una repuesta bastante convincente. Una resolución que pudiera convencerme y que me hiciera buscar una solución sin que tuviera que acudir a otra persona para pedir ayuda. 



domingo, 20 de mayo de 2012

Capítulo 1. "Los Seguidores"


“El ladrón conoce al ladrón y el lobo al lobo”.


Capitulo 1.

Entre el mal y el dolor.

Cinco años antes…

-         - ¡NO!

Me quede de pie junto a la pare de de la estancia como si fuera parte de los adornos de esta.

La exclamación de mi hermana Christelle me había causado unas pequeñas palpitaciones, no eran otra cosa del otro mundo, solo que no esperaba que reaccionara de esa manera al recibir un “no” como respuesta.

-         -Ya te dije que no, Christelle.

Mi madre trataba inútilmente de convencer a  la necia de mi hermana de que el moño negro que prendía de la puerta principal no sería removido ni un solo centímetro.

-          -Debes de quitarlo. No debe de estar allí.- Gritaba Christelle.

Veía en los ojos de mamá que realmente deseaba guardar la compostura, pero la verdad era que quería hacerle algo a su hija.

-          -Y, ¿Dónde deseas colocarlo? Si es que no lo quieres ver en la puerta.

Christelle bajo la mirada y puso sus manos sobre la cadera. Me dio la impresión de que mamá, con su pregunta, había hecho que mi hermana se diera por vencida.

-          -No sé. No tengo la menor idea, pero eso sí, no deseo ver lo.

A escasos centímetros una de la otra parecían un espejo, quizás mi hermana se tratara del reflejo ya que, el parecido que entablaba con mamá era realmente sorprendente. Los mismos ojos, el mismo cabello ondulado y castaño rubio, más rubio que castaño. La misma postura y gestos las convertía en algo increíble de observar. Podrían haber pasado como hermanas sin que nadie cuestionara aquel argumento tan disparatado.

Cuando volví en sí, observe que aun continuaba discutiendo, la pelea no había terminado con la actitud de Christelle, sino que había aumentado de grado y, amenazaba en traspasar una línea imaginaria de lazos familiares y de decoro.

Sus confrontaciones no eran una cosa inusual de ver, más bien este tipo de actos se estaban convirtiendo en una rutina, como la de comer, cenar y otras tantas.

En aquellos casos, últimamente no me gustaba involucrarme en absolutamente nada. Por   lo regular, antes,  cuando me entrometía siempre salía “raspada” o terminaba siendo el “chivo expiatorio”. Pero a Juliette, mi hermana, parecía encantarle.

-         - ¡Ya mamá!

La voz de mi hermana me saco de mis pensamientos. Juliette se encontraba a un costado de mamá y la tomaba del brazo ferozmente. Su comportamiento se me hizo un poco inexplicable ya que, Juliette simulaba ser una persona mayor a la que sujetaba del antebrazo.

Camine inconsciente asía mi hermana y sin armar gran borlote retire su mano del brazo de mamá.

-          -Ven acá. No hagas eso. – Le murmure  al oído.

Sosegadamente desprendí uno a uno los dedos de la extremidad.

Me costó un poco de esfuerzo retirar la mano. La fuerza de Juliette era bastante sorprendente. Cuando pude desprender la mano me di cuenta que en la piel pálida de mamá se habían marcado los dedos de mi hermana en un tono rojizo y azul, pero lo más sorprendente no era eso, sino que no  parecía dolerle.



Noticias Nuevas.

Hola a tod@s

Espero que se encuentren de maravilla. 
Como ya vieron, por fin, llegamos a los 100 seguidores. Y esto es motivo de mucha felicidad para toadas las administradoras del blog.  

Y bueno, el motivo de esta entrada es para lo siguiente:

 Noticias muy buenas y otras no muy buenas.
Nuevas administradoras.
Regresa nuestra querida:
Sara Agnelli. 
Se une al equipo:
Isabella Agnelli. 

NOTICIAS:

1-  La novela "Los seguidores" sufrirá algunas modificaciones. Por lo que volverá a iniciar. 
2. La novela "El velo de la virgen" continuara. No sufrirá ninguna modificación. 
3. La novela "La caída del Divino" continuara. No sufrirá ninguna modificación. 
Y
4. En el nuevo blog "Dear miss Austen" Se publicara una nueva novela "Mírame un segundo". 

Y bueno, por aquí andamos las tres.

No olviden comentar, ya que este blog se alimenta de cada uno de  sus comentarios.

Cuídense y hasta la próxima entrada.  


lunes, 23 de enero de 2012

"Poderes adivinatorios de las brujas"

Las brujas poseen dos aplicaciones concretas de la magia: los poderes mágicos para cambiar la realidad "Los poderes de las brujas" y los poderes mágicos para vislumbrar y prever la realidad, "Poderes adivinatorios".
En la Edad Media- y hasta no hace mucho tiempo- adivinar el futuro era un crimen y era penado por la ley. Sin embargo, el deseo de saber el porvenir forma parte del ser humano y, contrariamente a lo que se cree, cada día surge nuevos métodos de adivinación.
No existe bruja que se precie de tal que no sepa develar el futuro de alguna u  otra manera. La forma más común era la llamada "videncia" por medio de la cual, la bruja, simplemente mirando a la persona, tenía imágenes o sonidos del pasado, presente y  futuro.
Otro método similar a éste es el denominado "oniromancia", por medio del cual la bruja tenía sueños y/o interpretaba los sueños de otras personas.

sábado, 21 de enero de 2012

"Los cuatro elementos" y "Símbolos secretos"

"Los cuatro elementos"

Las brujas utilizaban los cuatro aspectos o elementos de la naturaleza, representados en el aire, el fuego, la tierra y el agua:


Aire:
Relacionado con el pensamiento.

Agua:
Relacionado con la fertilidad y la salud.

Tierra:
Relacionado con el dinero y el progreso económico.

Fuego:
Relacionado con la magia, la fuerza y la vida.



"Símbolos secretos"


Las brujas también suelen utilizar símbolos como medio de reconocimiento, es decir, para identificar a la sociedad o el clan a los que pertenecen.
Estos símbolos son seccretos y, generalmente, se encuentran en alguna parte oculta del cuerpo, en forma de tatuaje o cicatriz, o bien como marca realizada con un hierro caliente.
Sin embargo, no todas las brujas llevan un símbolo que las identifica necesariamente.
Algunas, con el paso del tiempo, se convertían en brujas muy poderosas y sus discípulas utilizaban, a manera de símbolo mágico, una serie de trazos que identificaban con el poder de su maestra.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

"Espiral" y "Tríada"

Espiral:
Este símbolo representa la vida y la circulación de la energía. La bruja absorbe la energía de la naturaleza, que recorre el ambiente en forma de espiral y se concentra en ella. También la bruja utiliza la magia para modificar el medio, por le que la energía parte de su centro y se expande a su alrrededor. El espiral representa, además, el connocimiento a través de la iniciación.

Tríada:
Ejemplos de este símbolo son los tres espirales unidas, tres líneas unidas, tres espigas, etc. Es uno de los más representativos y posee múltiples significados, algunos son: los tres aspectos de la Diosa; los tres reinos de la naturaleza: animal, vegetal y mineral; los tres estados de la vida: niñez, adultez y vejez; los tres espacios de la Diosa: sobre la tierra (cielo), en la tierra y en el inframundo (bajo la tierra).


lunes, 12 de diciembre de 2011

"El sol" y "Los cuernos"

El sol.
Representa el poder masculino, el de la fuerza, la victoria, la luz y el calor, el poder fertilizador, ya que el sol con sus rayos fecunda la semilla que ésta en la tierra. Es un símbolo de poder, fuerza, victoria y fecundidad.

Los cuernos.
Este símbolo que es trazado como un círculo con un medio arco arriba, representa los cuernos del dios masculino (en la tradicción celta se lo podría comparar a Cernunnos). Representa la fuerza, la virilidad y el poder de la masculinidad. También el progreso y la prosperidad económica. 

lunes, 31 de octubre de 2011

La caída del Divino. Samantha Parte I

Samantha: Avaricia.

Jerarquía:
Colocados de mayor a menor.
Diogo.
Samantha.
Adolfo.
Enriqueta.
Edgardo.
Ester.
Sebastián.
Elizabeth.
Colocados por su modo de aparición en la historia.
Diogo.
Samantha.
Enriqueta.
Ester.
Sebastián.
Elizabeth.
Edgardo.
Adolfo
Lucas/Lidia.


Samantha:
Edad: 10 años.
Es una persona que sufre bastante a causa de los crueles actos por los que le ha tocado pasar. Como la muerte de su madre en manos de su padre, y los constantes abusos y maltratos que le son dirigidos a ella y a su hermano gemelo, Edgardo.
Por su corta edad, aun no distingue lo que es malo y lo que es bueno, ella cree que todos aquellos que la miren mal o la traten como basura merecen morir. Sin embargo, ella no ve mal el hecho de matar a alguien, mientras su mundo se libre de personas “malas”, todo acto de asesinato está bien.
SAMANTHA
El miedo
III
Parte I

-¿Dónde estás escuincle del demonio?  ¡Te ordeno que vengas aquí!
Los gritos retumbaban en todas las paredes de la casa hasta llegar y hundirse en un hueco debajo de la cama, en donde estaba Samantha y su hermano Edgardo.
-Shhh. No hagas el menor ruido Edgardo.
La pequeña Samantha le rogaba entre lágrimas y sollozos ahogados a su hermano que dejara de moverse.
-¡Samantha, Edgardo! ¿Dónde están?
A los gritos desesperados se les unió unos ansiosos pasos, que lo único que hacían era que la madera se lamentara frustrantemente por la crueldad de los pisadas.
-No-o-no te muevas ¿entendido? – Suplicaba una y otra vez en voz baja Samantha...

domingo, 30 de octubre de 2011

"La estrella de cinco puntas", "La luna" y el "Ciclo lunar"...

LA ESTRELLA DE CINCO PUNTAS:
Simboliza la cabeza del macho cabrío, y a diferencia del anterior, representa la magia negra. También suele representar al ser humano cabeza abajo, es decir, el hombre dominado por sus pasiones más bajas como el sexo, la furia y la venganza.



LA LUNA:
Es la clásica silueta de media luna. En forma de cuarto creciente representa a La Diosa, y por lo tanto, todas las virtudes del poder femenino: la fecundidad, la salud, el amor, la percepción, etc. En forma de luna menguante representa la pérdida o el decrecimiento del aspecto sobre el cual se trace.



CICLO LUNAR:
Este símbolo reúne las tres fases lunares (La luna Nueva, al no reflejar luz, no se la considera) y simboliza el nacimiento, el auge y la muerte de la vida y de todas las cosas sobre la tierra. También se lo asocia con el poder de La Diosa. Representa el ciclo completo y el poder de ésta en todas sus fases y niveles.


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